Descifrando las caritas de los niños autistas que no hablan mucho
En resumen: Un estudio reciente usó cámaras y tecnología para analizar las expresiones faciales de niños autistas que se comunican poco. Observaron que estos niños tienden a mostrar más caras de tristeza o neutralidad y menos de felicidad, especialmente en momentos de juego o tareas. Además, sus expresiones no siempre coincidían con las del examinador y no las dirigían tanto a la…

Resumen del experto
¿QUÉ PASÓ?
Un estudio reciente usó cámaras y tecnología para analizar las expresiones faciales de niños autistas que se comunican poco. Observaron que estos niños tienden a mostrar más caras de tristeza o neutralidad y menos de felicidad, especialmente en momentos de juego o tareas. Además, sus expresiones no siempre coincidían con las del examinador y no las dirigían tanto a la persona con la que interactuaban.
¿CÓMO NOS AFECTA?
Entender estas sutiles diferencias en las expresiones faciales nos ayuda a interpretar mejor las emociones y necesidades de los niños autistas mínimamente verbales. Esto puede guiar a los terapeutas y familias a adaptar las interacciones y crear apoyos más efectivos para su desarrollo social y emocional.
🔬 INFORMACIÓN CLAVE
La investigación incluyó a 52 niños de 3 a 6 años, divididos en tres grupos: 18 con TEA, 17 con retraso global del desarrollo (GDD) y 17 con desarrollo típico (TD). Mediante un sistema de reconocimiento facial automatizado de múltiples vistas (mFER) aplicado a grabaciones de video, se encontró que el grupo TEA presentaba una mayor probabilidad de expresiones Neutrales (p<0.05) y Tristes (p<0.05), y menor probabilidad de Felicidad (p<0.05) en comparación con el grupo TD. Estas diferencias se manifestaron de forma específica según el contexto: menos afecto positivo durante juegos como el 'Peekaboo' y más tristeza en actividades de tareas como armar un puzzle. Los niños con TEA también mostraron una menor sincronía (p<0.01) en sus expresiones con el examinador y menos expresiones dirigidas socialmente (p<0.01). Los hallazgos se correlacionaron significativamente con medidas de funcionamiento adaptativo y gravedad de los síntomas del autismo, sugiriendo el potencial del método para el diagnóstico objetivo y seguimiento.
